Los efectos secundarios físicos que experimentan los pacientes con cáncer pueden deberse al propio cáncer o a los tratamientos agresivos utilizados para combatirlo.
Los efectos secundarios a corto plazo son los que se producen durante el tratamiento. Entre los síntomas frecuentes figuran náuseas, caída del cabello, dolor, cansancio y pérdida de peso. En general, estos efectos secundarios desaparecen una vez finalizado el tratamiento activo. Su médico puede recetarle medicación para reducir al mínimo los efectos secundarios a corto plazo. Las terapias complementarias como el yoga, la acupuntura y los masajes son útiles en combinación con la medicación para potenciar el alivio de los síntomas relacionados con el cáncer o con el tratamiento.
Los efectos secundarios a largo plazo son los que aparecen durante el tratamiento y persisten una vez finalizado este, como esterilidad o pérdida de memoria.
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